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Mantener unos adecuados niveles de dopamina y serotonina en la época que nos está tocando vivir son dos básicos para afrontar el miedo y resistir la incertidumbre.

Nuestro cerebro regula nuestros estados de ánimo a través de una serie de mensajeros llamados neurotransmisores hormonales, entre los que se encuentra la dopamina y la serotonina. Se llaman neurotransmisores hormonales porque no sólo actúan en nuestro cerebro, sino en otras partes de nuestro organismo.

Aunque ambos, serotonina y dopamina, están implicados entre otras funciones, con nuestras emociones, sentimientos y nuestro bienestar, en realidad tienen acciones diferentes.

 

El placer es de dopamina y la felicidad de serotonina

Nuestra sociedad occidental combina y hasta intenta que confundamos el placer con la felicidad, haciéndonos creer que aquello que nos produce placer es lo que nos conducirá hacia la felicidad. Esto es un gran engaño.

La antigua sabiduría oriental ya diferenciaba estos dos conceptos de placer y felicidad. Hoy, los datos de la neurociencia apoyan esta diferencia.

        

Nuestro cerebro sí diferencia la dopamina y la serotonina

La dopamina juega un papel importante en emociones enérgicas, tales como la motivación, la excitación o la euforia. Es fundamental para la percepción y procesamiento de nuestras emociones y sensaciones relacionadas con el bienestar, la motivación y la atención. Está muy asociada a sensaciones placenteras, por ello es llamada la hormona del placer. 

La serotonina juega un papel diferente, ya que produce sensaciones de calma y estabilidad en el estado de ánimo. Por ello, se le conoce como la hormona de la felicidad.

Cuál es entonces la diferencia entre placer y felicidad

Por tanto podemos deducir que las diferencias entre placer y felicidad son:

1.El placer es algo más relacionado con lo sensorial (es el clima externo) y la felicidad está más relacionada con lo mental y espiritual (es el clima interno).

2.El placer es corto y limitado en el tiempo, la felicidad es mucho más amplia.

3.El placer depende de acontecimientos, experiencias externas y se puede producir gracias a sustancias. La felicidad no depende de nada externo.

4.El placer genera adicción, la felicidad no.

5.El placer depende de la dopamina. La felicidad de la serotonina.

Ambas, dopamina y serotonina, deben coexistir en nuestro organismo y debemos producirla de manera natural.

¿ Cómo podemos producir dopamina de manera natural?

1.Evitando las adicciones:

Aunque en un corto plazo un comportamiento adictivo libera dopamina, a medio y a largo plazo estos comportamientos van estimulando cada vez menos a estos receptores productores de dopamina, e incluso los van inhibiendo y destruyendo, con lo cual cada vez necesitaremos más cantidad del estímulo adictivo para producir la misma cantidad de dopamina o, lo que es lo mismo, para conseguir esa sensación de placer.

Por eso, cuando producimos dopamina a través del tabaco, alcohol, compras, juego, etc., cada vez necesitamos más para conseguir el placer esperado.

2.Marcándonos y cumpliendo pequeños objetivos a lo largo del día:

Simplemente, marcarte pequeñas tareas en tu agenda y cumplirlas como: ordenar tu mesa de trabajo, leer ese artículo que tienes pendiente, llamar a una amiga que hace tiempo que no sabes de ella, contestar ese email del que esperan respuesta, ordenar esa estantería en la que vas acumulando cosas, solucionar un malentendido con un compañero de trabajo, etc., son actividades que, al cumplirlas, subirán tus niveles de dopamina y además evitarás que tu rutina se empañe con tareas que al final, si se van dejando, serán engorrosas y disminuirán tus niveles de dopamina.

3.Dedicando un momento del día a actividades que nos gusten:

Aunque sólo sea media hora al día, dedicar este tiempo a diario a algo que nos entusiasme: la jardinería, escribir, hacer fotos, ver el capítulo de una serie que te gusta, etc., subirá de forma inmediata nuestros niveles de dopamina.

4.Haciendo ejercicio pero marcándonos pequeños retos:

Cuando hacemos ejercicio y además añadiendo pequeños objetivos alcanzables, como aguantar 5 minutos más en la carrera, hacer cinco flexiones más, mejorar tu tiempo aunque sean sólo unos segundos, llegar un poco más lejos,  etc., va a incrementar nuestros niveles de dopamina.

5.Tomando alimentos ricos en tirosina:

La tirosina es un aminoácido fundamental para la producción de dopamina. Se encuentra en alimentos como las almendras, los aguacates, el plátano, el chocolate, el café, el té verde, la sandía.

6.Aumentando la calidad de las relaciones personales:

Tratar continuamente con personas que no nos gustan disminuye nuestra producción de dopamina. Si ésta es tu situación, haz una poda relacional y quédate con aquellas personas que de verdad te aporten cosas buenas y que no te tengan de forma continuada como su paño de lágrimas.

Intenta alejarte de las personas tóxicas o empieza a pedirles que a cada queja planteen una solución.

7.Dedicando un momento del día a escuchar la música que te gusta:

Varios estudios de neurociencia han revelado que existe una estrecha relación entre la  música y dopamina. La música que nuestro cerebro recibe con placer se transforma casi de inmediato en dopamina.

8.Meditando:

Los antiguos sabios orientales comparaban la mente con un río. Cuando ésta es agitada por el miedo, la tristeza, el rencor, etc., se vuelve turbia. Pero cuando ésta se calma, todas estas emociones se depositan en el fondo y el agua o lo que es lo mismo, nuestra mente, vuelve a ser clara.

La meditación ayuda a disminuir las preocupaciones, el miedo, la tristeza, el rencor, dejándonos una mente que permite el flujo libre de la dopamina.

¿Cómo podemos generar serotonina de forma natural?

1. Practicando ejercicio de forma regular:

Volvemos nuevamente al ejercicio porque, cuando lo realizamos de forma regular, activamos nuestros niveles de serotonina y de endorfinas de forma natural.

2. Reduciendo los niveles de estrés:

Los niveles altos de estrés disminuyen los de serotonina. Con lo cual, es imposible ser felices si vivimos continuamente estresados.

La práctica de ejercicios de respiración, la meditación, el masaje y la acupuntura pueden ayudar en el control del estrés, así como acudir a terapia psicológica si fuera necesario.

Lo más importante es que nosotros mismos sepamos gestionar el estrés. Para el control del mismo es importante llevar una agenda ordenada y saber priorizar y distinguir entre lo urgente y lo importante.

Saber decir que no y no comprometernos si no estamos seguros de poder cumplir, es algo importante en la gestión del estrés.

3. A través de los alimentos ricos en triptófano:

La serotonina se produce gracias al triptófano. Esta sustancia se encuentra en alimentos tales como: pollo y pavo, pescado azul, nueces y otros frutos secos, legumbres, queso, chocolate negro, calabaza, espinacas, etc.

El consumo de alimentos como bollería industrial, alimentos procesados y artificiales, son negativos no sólo para nuestra salud general sino también para la producción de serotonina.

4.Durmiendo las horas necesarias:

Los niveles de serotonina se restablecen durante el sueño. Por eso dormir es muy importante para nuestro bienestar psicológico.

5. Exponiéndote a la luz solar:

La vitamina D contribuye a la síntesis de serotonina. Por ello, trabajar con luz natural o realizar actividades al aire libre es muy beneficioso para nuestra felicidad.

6.Dedicándote tiempo:

Dedicarte tiempo a ti mismo: para escucharte, relajar la mente, dar un paseo tomando conciencia de tu cuerpo y tu respiración, o simplemente estar a solas contigo mismo aumenta los niveles de serotonina.

7. Construyendo y sosteniendo un proyecto:

Luchar en la vida por nuestra pareja, nuestro trabajo o nuestra familia quizá no nos hace sentir eufóricos, pero nos hace sentir más felices.

Cuando construimos y sostenemos un proyecto personal o laboral, a pesar de las dificultades, y de vez en cuando miramos atrás para ver cómo ese esfuerzo ha merecido la pena y otorga sentido a nuestra vida, aumentamos nuestros niveles de serotonina.

Si la serotonina nos conduce a la felicidad: ¿qué es por tanto la felicidad?

La felicidad ha sido objeto de estudio de la filosofía desde la antigüedad. 

Actualmente se concibe como una emoción subjetiva y relativa ya que la cultura y la sociedad en la que vivimos tiene un gran peso en la idea de felicidad que desarrollamos.

La psicología define la felicidad como un estado emocional positivo relacionado con  un bienestar subjetivo producido por emociones positivas, tales como alegría y tranquilidad.

Quizá la definición que más nos gusta en Yào sobre la felicidad es la aportada por la antigua sabiduría oriental: la definían como un profundo sentimiento de serenidad y de aceptación de la vida tal y como es y tal y como está. 

Cuando aceptamos las cosas como son, aceptamos quienes somos y lo que tenemos, cuando aceptamos a los demás sin reservas, entonces estamos ante la felicidad. Esta definición incluye la idea de estar en paz con el pasado y aceptar la idea de que todo en la vida es transitorio, hasta los momentos difíciles.

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